LOS BOHEMIOS

 

 

 

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ACTO UNICO

 

 

Sala de viajeros en la estación de Venta de Baños. Grandes puertas vidrieras á derecha é izquierda, que dan paso la una al anden de la vía de Búrgos y la otra al de la vía de Palencia. Chimenea en el fondo con aparatos de gas encendidos: en las paredes un gran mapa, anuncios y cuadros de la marcha de los trenes. — Al comenzar la acción se oye el ruido de ua tren que está entrando en la estación.

 

 

ESCENA PRIMERA

 

 

Aparecen los viajeros agolpados hacia la puerta vidriera de la derecha viendo llegar al tren y esperando á que abran para salir á la vía. Cada uno lleva un saco de noche, etc.

 

 

UNA VOZ FUERA

 

Venta de Baños! Treinta minutos de parada y fonda! Cambio de tren para los señores viajeros de Palencia, Alar, Reinosa, Santander y León.

 

CORO DE VIAJEROS

 

Al tren, señores, al tren,

ocupemos nuestro asiento,

que abran la puerta al momento

para salir al anden.

Qué bien, qué bien,

poder viajar

para disfrutar

el suave vaivén,

y aquel triquitrá

cuando en marcha vá

pitando también:

piu, piu, piu, piu,

triquitrá, triquitrá,

triquitraque del tren.

 

UNA VOZ DEL CORO

 

Quién compra un botijo de leche!

 

OTRA VOZ

 

Paisana, qué estación es esta?

 

OTRA

 

La aguadora, agua!

 

OTRA

 

Rosquillas! la rosquillera!

 

OTRA

 

Tia! alargue usted una jarrita para este niño.

(Se repite el coro, cambiando el último verso, que dirá:)

 

OTRA

 

Señores, al trén!

(Un mozo de estación abre la puerta vidriera y salen los viajeros)

 

 

ESCENA II

 

 

DOÑA ISIDORA ridículamente vestida de viaje: Abelardo con un baul-maleta y una caja con un letrero que dice:

(Abelardo Quirós entran por la derecha)

 

ABELARDO

 

Lo ves?. . . No hay nadie.

 

ISIDORA

 

Mejor.

 

ABELARDO

 

Aquí es cosa convenida

el ir todos á la fonda.

 

ISIDORA

 

Menos nosotros.

 

ABELARDO

 

Tú olvidas

que no comemos caliente

desde ayer.

 

ISIDORA

 

Qué más comida

que nuestro acendrado amor,

nuestras confesiones íntimas

y el encontrarse por siempre

nuestras dos almas juntitas!

 

ABELARDO

 

¡Eso sí! ¡Cielos! ¡Ah! ¡Oh!

Mas también es poesía,

juntos, sobre todo, juntos,

en una mesa muy limpia,

sobre unos manteles blancos,

blancos, blancos como harina,

que cenemos dos chuletas

asadas á la parrilla.

 

ISIDORA

 

Si te digo que no hay tiempo.

Hay que ver si á la perrita

la llevan al otro tren;

no hagan una picardía

con mi pobrecita Alora.

 

ABELARDO

 

En efecto: pobrecita!

ella debe ser primero.

 

ISIDORA

 

Anda, celosote! Mira:

si eres bueno, allá, en Alar,

que se llega al ser de dia,

almorzaremos.

 

ABELARDO

 

 

Qué gusto!

quiero decir, qué alegría

ir de viaje contigo,

ver nuestras almas unidas,

darse calor, y arrullarse

lo mismo que tortolitas.

 

ISIDORA

 

Qué poético lenguaje!

Hablando así, me electrizas!

Mira, descansa esos bártulos,

que yo volveré en seguida,

en cuanto vea á mi Alora

y la haga cuatro caricias.

No te enfadarás?

 

ABELARDO

 

Jamás.

 

ISIDORA

 

No tendrás celos?

 

ABELARDO

 

Ni pizca.

(Vase doña Isidora por la derecha)

 

 

ESCENA III

 

 

ABELARDO

 

Anda con Dios. . . jabalí!

Suelta muy luego el parné,

y no paro hasta que esté

á ochenta leguas de tí.

Musas! qué diréis de mí;

que anda el genio por el lodo!

y diréis bien! Mas con todo,

culpaos de tan ruin prosa. . .

Me matáis de hambre, y no es cosa

de que uno se coma un codo!

 

 

ESCENA IV

 

ABELRADO, AMPARO y FILEMON por la izquierda. Los trages de estos dos personajes bastante derrotados. Filemon trae un pequeño envoltorio en un pañuelo.

 

AMPARO

 

El es!

 

FILEMON

 

(Con entonación trágica)

Traidor! ingrato! fementido!

 

ABELARDO

 

(Corriendo hacia ellos)

Cielos! qué miro! Filemon! Amparo!

 

FILEMON

 

Atrás, amigo infiel, atrás, perjuro!

atrás, nuevo Caín! No son mis brazos

para aquel que reniega de los suyos,

altivo un dia que se vé encumbrado!

Huye, aparta, blasfemo! Y tú decias

que éramos ante Dios los dos hermanos!

Y bienes de los dos cuantas camisas,

calcetines, levitas y zapatos,

pudiéramos juntar en cierto cofre

que por más señas se compró en el Rastro!

¡y yo por tí me examiné de griego,

y más de veces mil anduve á palos,

y armé camorras, y rondé mujeres,

y me hice pordiosero de cigarros!

Aparta, hombre traidor! Reniego el dia

en que amistad eterna nos juramos!

Quién me lo habia de decir entonces

que era mentira su amistad y engaño!

Oh mundo zascandil! oh mundo cursi!

Cuánto puede el dinero! cuánto, cuánto!

 

AMPARO

 

Y yo, necia de mí, que madrugaba

por darle té con leche muy temprano,

y le velaba al pié de su tijera

siempre que estaba enfermo de catarro;

y dejaba mi rosca casi entera

porque á él le quedase más pedazo;

y repasé su mísera ropilla

cortando los remiendos de mis bajos;

y enderecé á mordiscos sus tacones,

que los tuerce en seguida el condenado!

Quién fia en la amistad! Palabra vana!

Mentira nada más y fuego fátuo.

Oh mundo! mundo! mundo!

 

ABELARDO

 

Bueno, basta!

Voto á un pepino que me vais cargando!

 

FILEMON

 

No eres traidor!

 

ABELARDO

 

Jamás!

AMPARO

 

Mientes!

 

ABELARDO

 

No miento!

 

AMPARO

 

Amigo desleal!

 

FILEMON

 

Perjuro!

 

AMPARO

 

Falso!

 

MÚSICA, TERCETINO

 

FILEMON

 

Un tiempo fué venturoso

en que yo y ese embustero

teníamos un sombrero

para el uso de los dos,

y empeñábamos la capa

para bailar la mazurka

y coger luego una turca

en paz y en gracia de Dios!

 

AMPARO

 

Un tiempo fué que á ese ingrato.

mi cariño prodigaba,

y cándida le pegaba

los botones del chaqué:

Y velaba por coserle

su pobre ropilla rota,

y le daba alguna mota

para tabaco y café.

 

ABELARDO

 

Por la Virgen de la O,

dejad que me explique yo:

podré ser un perdiñé,

pero con vosotros no.

Compañeros, escuchad,

que os juro decir verdad:

siempre en mi pecho os guardé

la más rendida amistad.

 

 

A DUO

 

 

AMPARO

 

Un tiempo fué que á ese pérfido

mil atenciones guardaba,

y gracias á mí llevaba

cosidito el pantalón:

Y hoy, el traidor, ni aun saluda

como entre amigos conviene,

y es nada más porque tiene

botas nuevas de charol.

 

FILEMON

 

Un tiempo fué venturoso

en que yo y ese bellaco

partíamos el tabaco,

amigos del corazón:

Y hoy, que se vé enriquecido,

sin mirar su apostasía,

él lo fuma regalía

mientras cojo puntas yo.

 

__________

 

ABELARDO

 

Por la Virgen, etc.

 

AMPARO

Un tiempo fué, etc.

 

FILEMON

Un tiempo fué, etc.

 

AMPARO

Filemon, al punto

partamos de aquí;

dejemos al falso ,

huyamos del ruin.

Filemon, partamos.

 

FILEMON

Partamos, Amparo.

 

ABELARDO

 

Amigos, por Dios!

 

AMPARO

Adiós, falso amigo,

 

FILEMON

 

Ingrato y traidor!

 

 

HABLADO

 

 

ABELARDO

 

Os juro por Barrabás,

á quien pongo por testigo,

que ni os fui traidor jamás,

ni soy ni ménos ni más

que vuestro mejor amigo.

 

FILEMON

 

Qué fué de tí?

 

ABELARDO

 

De memoria

mi historia vais á saber,

que es de un poeta la historia:

me cansé de buscar glòria

y ahora busco de comer

Algo triste es el camino

pero al fin se encuentra el pan.

 

AMPARO

 

¿Encuentras el pan?

 

ABELARDO

 

Y el vino.

 

FILEMON

 

¿Pan de qué?

 

ABELARDO

 

De pergamino.

 

AMPARO Y FILEMON

 

Más detalles

 

ABELARDO

 

Se darán.

 

Pan de pergamino: es paso

que mi salud me aconseja.

 

FILEMON

 

¿Un descubrimiento acaso?

 

ABELARDO

 

No señor, es que me caso;

me caso con una vieja.

 

AMPARO

 

¡Tú, desdichado!

 

FILEMON

 

¡Qué horror!

 

ABELARDO

 

¡Y qué. . . me iba á suicidar!

y en prueba de observador

por ver qué cosa es peor

nada pierdo con probar.

Te acuerdas de una estantigua

que iba siempre á la Infantil,

de edad así un tanto ambigua,

con una nariz exígua

y un horroroso perfil?

 

FILEMON

 

La que te echó una corona

en la noche de tu estreno

Fray Lumpiaqui y Fray Cardona?

 

ABELARDO

 

La mismísima persona.

 

FILEMON

 

Sacrificio es!

 

ABELARDO

 

Pues bueno.

Aquel dia desdichado

en que el bárbaro casero

nos echó á dormir al Prado

por el delito menguado

de carecer de dinero:

Aquella noche sombría

que los tros, el pecho lleno

de acerva melancolía

esperábamos el dia

con permiso del sereno:

dejándote en postración

y á esta cuitada lo mismo,

tomé una resolución,

os eché mi bendición

y me arrojé en el abismo.

Despuntaban por Oriente

las burras de leche apenas,

cuando con erguida frente

fuime en busca de una fuente

donde atusar mis melenas.

Hecho un galán caballero

mi camino proseguí,

calle de Muñoz-Torrero:

llegué al treinta, aulló el portero,

no le hice caso y subí.

Tilin, tin: — Quién? — Servidor:

vive aquí doña Isidora?

— Aquí vive. — Haga el favor

de decirla que un señor

quiere ver á la señora.

Llevóme á una sala, entré,

esperé, salió la fiera,

me embistió, la saludé,

tomé asiento, me estiré

y la hablé de esta manera:

Señora: mi corazón

me conduce tan temprano

á esta encantada mansión:

la adoro á usted con pasión;

vengo á ofrecerla mi mano.

La abuela se quedó lela,

pero luego, entusiasmada,

me dejó tejer la tela,

y al cabo la pobre abuela

cayó presa en la celada.

Qué más deciros podria?

Se hizo ol pacto y lució el sol;

sacié el hambre que tenia,

y poco después lucia

botas nuevas de charol.

Me vendí, mas sé lo que hago:

dirá ese mundo falaz

que soy un lipendi, un vago. . .

y bien: con mi cuerpo pago,

estoy con el mundo en paz.

 

FILEMON

 

Consumaste el sacrificio?

 

ABELARDO

 

No; temí una cencerrada

en Madrid, y obré con juicio;

pero. . . . me lleva al suplicio

á casarme á Ponferrada.

Por vosotros pregunté,

sobre vuestras huellas fuí,

hasta en las cuevas busqué

y sólo algún rastro hallé

de haber pernoctado allí.

Ya veis cuál mi historia ha sido,

sepa, pues, la vuestra yo:

bien sé que soy un perdido,

un gitano, un mal nacido,

pero con vosotros, no.

 

FILEMON

 

Escucha y rompe á llorar:

en tanto lucen tus dias,

estos tristes, sin hogar,

andan de aldea en lugar

tras de un plato de judías.

A pié, llenos de quebranto,

con las ropas destrozadas,

yo sin capa, ésta sin manto. . . .

 

ABELARDO

 

Pedís limosna?

 

FILEMON

 

No tanto.

 

ABELARDO

 

Pues qué hacéis?

 

FILEMON

 

Damos veladas.

No te eches á cavilar,

te lo diré llanamente:

es un medio singular

del arte de mendigar

de una manera decente.

 

ABELARDO

 

Y bien: el procedimiento. . .

 

FILEMON

 

Llegamos á un rugaron,

vamos al ayuntamiento,

nos dan el consentimiento

y largamos la función.

 

ABELARDO

 

Hacéis tablado?. . .

 

FILEMON

 

Enterado

estás! En una panera.

Ese lujo de tablado

se lo permite un ahorcado,

no un poetilla cualquiera!

 

ABELARDO

 

Y la función?. . .

 

FILEMON

 

Singular:

variada todos los dias.

Yo hago todo: hasta bailar,

juegos de manos, cantar

y recitar poesías.

Esta canta.

 

ABELARDO

 

Auguro mal

de sus triunfos.

 

AMPARO

 

Lo peor.

Llevo siempre árnica y sal:

Mira, chico, la señal (Mostrándole la mejilla)

de un patatazo.

 

ABELARDO

 

Qué horror!

 

FILEMON

 

Di, muchacho, que arrebata

y mil veces la aplaudieron;

si tiraron la patata

no fué por meter la pata,

fué un obsequio que la hicieron.

Nos pasa todos los dias,

y ya. . . ni nos resentimos:

en otro pueblo unas tias

tiraron. . . cuatro sandías!

 

ABELARDO

 

Y qué?

 

FILEMON

 

Que nos las comimos.

Soy de unos couplets autor

que salvan cualquiera emp resa;

les aplauden con furor:

hoy, chico, son de rigor

los couplets á la francesa.

Anda, Amparo, cántale

para que pueda juzgar,

que yo te acompañaré:

es un terrón, ya se vé,

de gracia para cantar.

 

AMPARO

 

(A Abelardo) Traes patatas?

 

ABELARDO

 

Tu canción

será por mí celebrada.

 

AMPARO

 

Pues entonces, atención.

 

FILEMON

 

Salgo, descorro el telón

y comienza la velada.

 

MÚSICA

 

AMPARO

 

La vida de los poetas

es una pura ilusión,

pues sólo viven los pobres

al bajar al panteón.

És su delirio hacer sentir

sin mirar nunca el porvenir,

mientras se burla sin piedad,

de su delirio la sociedad

 

LOS TRES

 

Es su delirio, etc.

 

AMPARO

 

Son muy pocos los que ganan

en el juego del amor:

si se juega limpio, malo;

si se hacen trampas, peor.

Viva la Pepa y á vivir.

Qué nos importa el porvenir!

Kuede la bola sin cesar;

ruede la bola y á gozar!

 

LOS TRES

 

Viva la Pepa etc.

 

AMPARO

 

Las blancas se hacen morenas

y rubias las del carbón;

si esto no es milagrería

venga el diablo y dígalo.

 

Quién vive sin esperanza?

Quién no tuvo algún querer?

Quién no tropezó en el mundo?

Quién no cayó alguna vez?

 

Las estrellitas del cielo,

las arenitas del mar

y los lios de Madrid,

cuento es de nunca acabar.

 

Para jardines Valencia,

para almendras Alcalá,

para mujeres Madrid,

la vergüenza. . . para .

 

(El estribillo lo repiten siempre los tres después de cada copla, de las cuales no se deberán cantar más de un par de ellas, dejando las demás de repertorio)

 

HABLADO

 

ABELARDO

 

Bravo! bien!

 

FILEMON

 

Te has convencido!

Canta como un ruiseñor!

 

ABELARDO

 

Es verdad: me ha conmovido.

 

FILEMON

 

Puesto que has enriquecido

nos vas á hacer un favor;

llevas ahí en la cartera

cien duros?

 

ABELARDO

 

Quién les pillára!

Si yo cien duros tuviera

otra nuestra suerte fuera,

que otro gallo nos cantara!

 

FILEMON

 

Nos has muerto!

 

ABELARDO

 

(Registrándose los bolsillos) Registrando

encuentro estos ocho reales

de sisas que fui guardando.

 

FILEMON

 

(Tomando el dinero)

Pues cuándo eres rico?

 

ABELARDO

 

Cuándo?

 

Después de los esponsales

se unirá nuestro destino.

 

FILEMON

 

Prometes buscarnos?

 

ABELARDO

 

Sí.

No perdonaré camino:

hasta iré á San Bernardino

por si os han llevado allí.

 

FILEMON

 

Pues Vamonos á cenar. (À Amparo )

La cita en Madrid, (À Abelardo)

 

ABELARDO

 

Corriente.

 

AMPARO

 

Plazo.

 

ABELARDO

 

Un mes á más tardar.

 

AMPARO Y FILEMON

 

Jura!

 

ABELARDO

 

No debéis dudar

de una persona decente.

 

AMPARO

 

Adios! (Abrazándole)

 

ABELARDO

 

Que el cielo os dé guía!

 

FILEMON

 

Adiós, caro amigo!

 

ABELARDO

 

En pos

de vosotros marcharía!

En tanto llega ese dia,

que no os desampare Dios!

(Vánse Amparo y Filemon por la izquierda)

 

 

ESCENA V

 

 

ABELRADO y DOÑA ISIDORA precipitadamente por la derecha.

 

DOÑA ISIDORA

 

Abelardo! Abelarditol

No oyes que te llamo yo?

Hay un hombre en el andén

que me dá un miedo feroz.

Se pasea muy deprisa,

su mirada es de traidor;

venia derecho aquí,

y ahí está, junto á un wagón.

Sabes tú quién podrá ser?

Será loco?

 

ABELRADO

 

(D¡straido) Qué sé yo!

 

DOÑA ISIDORA

 

Acaso estás enfadado

porque tardé?. . . Mimosón!

Vengo de ver mi perrita:

qué mona!. . . en cuanto me vió

hizo así con la patita,

como si dijera: adios!

Ya tomó su chocolate,

y recomendé al factor

que al trasbordarla á otro tren

la den un bizcocho ó dos.

Hay diez minutos de atraso;

dice el jefe de estacion

que se encuentra á la llegada

nuestro tren: es un señor.

muy atento: me ha dejado

ver á mi satisfaccion

el telégrafo. Tú has visto

el aparato?

 

ABELRADO

 

Yo nó.

DOÑA ISIDORA

 

Pues es cosa muy sencilla;

una especie de reló:

no hay más que darle al manubrio,

y armar la conversación.

 

 

ESCENA VI

 

 

DICHOS y el VIAJERO envuelto en una manta de viaje. Este personaje llega dominado por un fuerte dolor de muelas. Recorre la escena de una manera descompuesta sin saludar ni fijarse en doña ISIDORA y ABELRADO, y se detiene en el proscenio.

 

MÚSICA

 

VIAJERO

 

Me gusta un cementerio

de muertos bien relleno,

y allí tomar veneno,

y luego reventar.

Me gusta ver un perro

rabioso y perseguido,

después de haber mordido

á media humanidad.

 

Me gusta ver la noche

oscura, oscura, oscura,

y andar á la ventura

sin vela ni velón;

topar con una vieja

que á tientas se desliza,

y darla una paliza

dos horas de reló.

(Vase en la misma forma descompuesta)

 

 

ESCENA VII

 

 

DOÑA ISIDORA y ABELRADO

 

DOÑA ISIDORA

 

Estoy temblando!

 

ABELRADO

 

Alma mia!

No estoy yo aquí? . . .

 

DOÑA ISIDORA

 

Verdad es:

mejor que ese parecia

uno quo me robó un dia

al salir de San Ginés.

 

ABELRADO

 

Un rapto?. . . Y qué hizo de tí?

¡Seria un secuestrador!

 

DOÑA ISIDORA

 

No á mí, el bolsillo.

 

ABELRADO

 

Creí. . .

 

DOÑA ISIDORA

 

Hay mucho tunante así

disfrazado de señor.

 

 

ESCENA VIII

 

 

DICHOS y el VIAJERO por la izquierda — Entra con el mismo estrépito que en la escena anterior

 

MÚSICA

 

VIAJERO

 

Me gusta ver el cielo

sin luna y sin estrellas,

que bien puede sin ellas

el firmamento estar.

 

Me gusta ver á un sastre

corriendo, hecho un hulano,

detrás de un parroquiano

que no quiere pagar.

 

Me gusta ver las bellas

jurando, desgreñadas,

andar á bofetadas

allá por Lavapiés;

Y rotos los vestidos,

furiosas, encendidas,

quedar allí tendidas

lo menos veintitrés.

 

HABLADO

 

A los pies de usted, señora,

buenas noches, caballero;

pé ueme usté un puñetazo

en el carrillo.

 

ABELRADO

 

(Se le pega) Obedezco.

 

VIAJERO

 

(Comosi se le hubiese prestado un gran servicio)

Gracias! gracias! Volveré

á darle un abrazo luego.

(Sale corriendo por la derecha)

 

 

ESCENA IX

 

DOÑA ISIDORA y ABELARDO

 

DOÑA ISIDORA

 

Ay! que me dá! que me dá!

 

ABELRADO

 

Cariñito, por el cielo,

no te desmayes ahora:

considera que no hay tiempo.

 

DOÑA ISIDORA

 

Dame á oler un elixir:

pronto, un elixir!

 

ABELRADO

 

No tengo.

 

DOÑA ISIDORA

 

Pronto, pronto, cualquier cosa!

 

ABELRADO

 

Pues mira, huéleme el pelo;

me eché pomada de rosa.

 

DOÑA ISIDORA

 

Ay, desdichado! qué has hecho?. . .

Ese hombre te matará,

te matará sin remedio:

va á volver con la navaja!

 

ABELRADO

 

A mí navajas!. . . le espero.

Como que soy de alfeñique!

Pues si un di a armé un jaleo

en el café de Sevilla,

calle de Jacometrezo,

que fueron al hospital

cuatro chulos y un sereno;

y si no es por. . .

 

 

ESCENA X

 

 

DICHOS y el VIAJERO con un baso de agua en la mano: se enjuagará con él la boca, interrumpiéndose durante los primeros versos.

 

VIAJERO

 

Caro amigo:

déme usté un abrazo, un beso;

no hay dentista como usted

bajo la capa del cielo!

Puede usted contar conmigo,

con todo cuanto poseo,

cuanto pueda poseer

y deje después de muerto.

Mándeme usted quemar vivo,

que me eche á rodar, y ruedo:

hacer cualquier imposible

que le acredite mi afecto:

su puñetazo de usted

no se paga con dinero!

 

ABELRADO

 

Señor mió, es esto burla?. . .

 

VIAJERO

 

Burlarse! quién piensa en eso!

No ha tenido usted jamás.

dolor de muelas?

 

ABELRADO

 

Comprendo!

 

VIAJERO

 

No le ha tenido usted nunca?

Ni una vez?

 

ABELRADO

 

Muchas!

 

VIAJERO

 

Me alegro!

Con eso comprenderá

el servicio tan inmenso

que acaba usted de prestarme.

 

ABELRADO

 

(Disponiéndose á repetir)

Y si no ha surtido efecto. . .

 

VIAJERO

 

Oh! sí, señor; muchas gracias!

El golpe ha sido certero,

aunque con la muela mala

ha salido un diente bueno.

 

ABELRADO

 

Amigo, pues con franqueza

disponga usted del remedio.

 

VIAJERO

 

Cuánta bondad!

 

ABELRADO

 

Ya lo he dicho;

no gusto de cumplimientos.

 

VIAJERO

 

Es usted muy fino! ah!

no sabe usted del tormento

que me ha salvado. Hace un mea

que no paro ni sosiego;

ni como; cosa increíble!

ni bebo; cuando yo bebo! . .

ni me lavo, que es mi gusto;

ni me mudo, ni me afeito,

ni oigo misa, ni oigo á nadie,

ni hago cosa do provecho.

Sólo fumar y fumar,

tras de un cigarro, otro y ciento;

y chupa que chupas humo

como quien se chupa el dedo,

me he fumado en quince días

catorce estancos lo menos .

Ahora me explico muy bien

el por qué rabian los perros,

y andan suegras por el mundo,

y acreedores, y caseros,

y suicidas, y celosos,

y periodistas y ateos.

Y pretendo que Espronceda

al desesperarle en verso,

fué que tenía una muela

y que le estaba doliendo.

Es el dolor del dolor,

la inquisición del infierno!

 

DOÑA ISIDORA

 

Tila! Que me traigan tila!

 

ABELRADO

 

No quieres olerme el pelo?

 

DOÑA ISIDORA

 

Quiero tila!

 

ABELRADO

 

Voy por ella

á la fonda; pronto vuelvo.

 

DOÑA ISIDORA

 

Y vas á dejarme sola?. . .

 

ABELRADO

 

Ya ves, este caballero

es amigo. . . . .

 

VIAJERO

 

Hasta la muerte,

que lo he jurado en mi pecho!

(Sale Abelardo por la derecha)

 

 

ESCENA XII

 

 

DOÑA ISIDORA, VIAJERO

 

VIAJERO

 

Señora; tengo sospecha

de que usted sufre y lo calla,

de que usted tiene un dolor

intenso, cruel, que mata,

que se siente hasta en la ropa,

vivo, punzante, que abrasa.

 

 

DOÑA ISIDORA

 

Yo!. . .

 

VIAJERO

 

Desahogúese usted:

no más ficción desgraciada!

Estoy leyendo en su rostro

que me revela la causa.

 

DOÑA ISIDORA

 

Mi rostro?. . .

 

VIAJERO

 

Y ese temblor? . . .

 

DOÑA ISIDORA

 

Sí tiemblo!

 

VIAJERO

 

Y está usted pálida,

y ojerosa, y cadavérica.

 

DOÑA ISIDORA

 

Oh, Dios mió! Virgen Santa!

Abelardo! Abelardito!

Yo me muero!

 

VIAJERO

 

Al fin declara!

 

DOÑA ISIDORA

 

Yo declaro!. . .

 

VIAJERO

 

Sí, el dolor,

el dolor mió de marras;

que á usted la duelen las muelas,

señora, en una palabra.

 

DOÑA ISIDORA

 

Abelardo!

 

VIAJERO

 

Eso es, así,

grite usted, corra, entre, salga,

dése usted con las paredes

que no me sorprende nada.

 

DOÑA ISIDORA

Socorro!

 

VIAJERO

 

Pobre señora,

cómo sufre, me dá lástima?

(Preparándose á darla un puñetazo)

Animo, que yo estoy pronto;

favor con favor se paga.

Qué carrillo es de los dos?

Vuelva usté un poco la cara.

 

DOÑA ISIDORA

 

Caballero, por piedad!

VIAJERO

 

Es natural, se acobarda. . .

 

 

DOÑA ISIDORA

 

Apiádese usted de mí!

 

VIAJERO

 

Tenga usted valor, caramba,

que tengo el pulso sereno

y la operación no es larga.

 

DOÑA ISIDORA

 

Por favor. . .

 

VIAJERO

 

No, por deber!..

 

DOÑA ISIDORA

 

Yo le daré mis alhajas,

pero no me mate usted.

 

VIAJERO

 

Cómo! Asesino me llama!. . .

No sé por qué esta señora

me vá siendo ya antipática.

Ea, la santiguo ó nó?

 

DOÑA ISIDORA

 

Perdón! Por la Virgen Santa,

tenga usted piedad de mí!

 

VIAJERO

 

Pues, señora, usted se engaña:

mi conciencia está tranquila,

y pues qne usted me rechaza,

si usted por su gusto sufre,

que buen provecho la haga.

Ahora bien; con su permiso,

yo voy á hacerme la cama,

porque hace un mes que mi cuerpo

parece un cuerpo de guardia.

Quitaré estos embolismos. . .

(Quitando del baño la maleta y la caja, y lijándose en el letrero)

Gran Dios! qué dice esta caja!

 

DOÑA ISIDORA

 

Por caridad, no la lleve!

Son sus papeles, sus dramas.

No tiene más en el mundo!. . .

 

VIAJERO

 

Responda usted sin tardanza.

Qué grado de parentesco

tiene con el joven?

 

DOÑA ISIDORA

 

Nada.

Ninguno; soy su futura.

 

VIAJERO

 

Cómo ha dicho? Usté está mala!

Si puede usted ser su abuela.

 

DOÑA ISIDORA

 

Ahora sí que no me espanta! (Envalentonándose)

 

VIAJERO

 

No será mientras yo viva,

si resulta de mi raza!

 

DOÑA ISIDORA

 

Que le araño, que lé araño. (Acometiéndole)

Teme mis uñas, canalla!

 

 

ESCENA XII

 

 

DICHOS y ABELARDO, con una taza de tila.

 

ABELARDO

 

Deténgase usté, ó disparo!

 

VIAJERO

 

Ah! parricida! repara

que tu crimen será horrendo!

 

DOÑA ISIDORA

 

Ay, Abelardo! (Desmayándose sobre Abelardo)

 

ABELARDO

 

Qué pasa?

 

VIAJERO

 

Responda usted, que es lo urgente.

Ese desmayo es de maula.

 

ABELARDO

 

Cómo!

 

VIAJERO

 

Sé lo que me digo;

esos son dengues de dama.

 

ABELARDO

 

Caballero, es mi futura!

 

VIAJERO

 

Infeliz! Los cielos hagan

que pueda con algún título

impedir una desgracia!

Se llama usted Abelardo

de Quirós?

 

ABELARDO

 

Esa es mi gracia.

 

VIAJERO

 

Nació en Madrid?

 

ABELARDO

 

En Madrid.

segun la partida canta.

 

VIAJERO

 

Su padre do usted murió?

 

ABELARDO

 

Há tiempo que en paz descansa.

 

VIAJERO

 

No oyó usted hablar de un tio

que marchó há tiempo á la Habana?

 

ABELARDO

 

Un hermano de mi madre:

sí señor, un tarambana

muy perdido, muy perdido,

segun decian en casa.

 

VIAJERO

 

Ola! con que eso decian!

Buenas cosas te enseñaban!

Pues hijo, el perdido aquél,

hoy que regresa á su patria,

es tan ganado que puede

cargar diez carros de plata.

 

ABELARDO

 

Dónde está? Voy á buscarle!

 

VIAJERO

 

A mis brazos, buena alhaja!

 

ABELARDO

 

(Al abrazar al viajero deja caer á doña Isidora que permanecía en sus brazos desmayada)

Es usted el de los carros?

Tio, tio de mi alma!

 

DOÑA ISIDORA

 

Animal!

 

ABELARDO

 

Usted dispense.

De esa manera me tratas?

Ese hombre es un impostor,

un fracmason, un pirata,

que ni es tu tio, ni tiene

semejantes carretadas.

 

VIAJERO

 

(Dándole una cartera á Abelardo)

Que nó? Esa cartera encierra

una letra sobre Málaga

de cuarenta y seis mil duros:

tu tio te les regala,

á condición de que rompas

con esa horrible antigualla.

 

DOÑA ISIDORA

 

Te voy á sacar los ojos! (Furiosa)

 

ABELARDO

 

Arre allá! malacrianza! (Conteniéndola)

Respete usted á mi tio!

 

DOÑA ISIDORA

 

Cómo es eso: me rechaza!

Ah traidor! mala persona!

Y decía que me amaba!

Ahora verás, so granuja!

Cursi, hambriento, chupa-salsas!

Con que me querias sólo

con miras interesadas!

Quítese usted al momento

esas botinas que calza,

y la ropa y el sombrero,

que de usted no es nada, nada:

cuando usted me pretendió

recuerde bien que llevaba

botas de tacón torcido,

una chistera abollada,

un pantalon indecente

y una especie de sotana

cosida con hilo blanco

y con cuerdas de guitarra.

 

VIAJERO

 

Es eso cierto?

 

ABELARDO

 

Cieftísimo!

 

VIAJERO

 

Pues bien, no nos hace falta

nada de usted, estantigua!

(Le dá la manta que trae puesta)

Muchacho, ponte esa manta

y devuelve á esta señora

todo lo que te reclama.

 

ABELARDO

 

Pero tio!. . .

 

VIAJERO

 

No te achiques:

son peripecias que pasan

á los hombres en la vida.

 

ABELARDO

 

Pues lo que es por mí!. . . (Desnudándose)

 

VIAJERO

 

Anda, anda!

 

ABELARDO

 

(Tirándole la ropaá doña Isidora á medida que se la vá quitando)

Toma, vieja chocha.

 

DOÑA ISIDORA

 

(Recogiendo las prendas al paso que lo verifica de los equipages, á escepcion del cajón rotulado)

Cursi!

 

VIAJERO

 

(Dándole unas gafas á Abelardo)

Puedes ponerte esas gafas

y así estarás más decente.

 

ABELARDO

 

(Poniéndoselas) Tiene usted razon.

 

VIAJERO

 

Mañana

tendrás un equipo nuevo.

 

DOÑA ISIDORA

 

Me voy de aquí por no armarla.

(A Abelardo) Adiós, grandísimo pillo!

 

ABELARDO

 

A los pies de usted!

 

DOÑA ISIDORA

 

(Desde la puerta) Canalla!

 

VIAJERO

 

Por no andar con pergaminos

no la rompo á usted el alma!

(Vase Doña Isidora por la izquierda)

 

 

ESCENA XIII

 

 

ABELARDO y el VIAJERO

 

VIAJERO

 

Pero hombre, cómo has podido

cargar con ese estafermo?

 

ABELARDO

 

Ay, tio! Las circunstancias;

están tan malos los tiempos,

que hace cualquier cosa el hombre

sólo por comer puchero.

 

VIAJERO

 

Bien, muchacho; no te apures,

que yo ya sé lo que es eso:

también yo he sido un buen sable;

mas dejemos todo esto:

di, ¿qué ha sido de tü hermana?

Supongo sigue viviendo

con tu tio Lino?

 

ABELARDO

 

Qué Lino,

hermana ni niño muerto!

Yo nunca he tenido hermanas!

 

VIAJERO

 

Vamos claros: cómo es esto!

Cuando tu padre murió

en Málaga. . .

 

ABELARDO

 

En Alaejos!

 

VIAJERO

 

Cómo en Alaejos?

 

ABELARDO

 

Justo!

 

VIAJERO

 

No era escribano?. . .

 

ABELARDO

 

Maestro

de primera educación!

 

VIAJERO

 

Qué d'ce usted? Acabemos!

Su madre de usted no e3 tuerta?

 

ABELARDO

 

No señor!

 

VIAJERO

 

Del ojo izquierdo!

 

ABELARDO

 

Ahora es ciega de los dos,

porque hacfl un siglo que ha muerto!

 

VIAJERO

 

Que ha muerto. . .

 

ABELARDO

 

Y está enterrada!

 

VIAJERO

 

Ya está visto: caballero,

usted me ha estado engañando,

y yo burlas no consiento!

 

ABELARDO

 

Al contrario!. . .

 

VIAJERO

 

Mi cartera,

ó le rompo á usted los sesos!

Vamos , pronto, pronto!

(Una voz & la derecha)                 ¡Al tren

los señores viajeros

de Madrid y su carrera,

(Otra á la izquierda)

Palencia, León, Oviedo,

Alar, Reinosa!

 

 (Examinándola cartera que le entrega Abelardo)

Esta bien,

mi manta, mis espejuelos.

(Le entrega Abelardo las gafas y la manta)

Servidor, caballerito.

 

ABELARDO

 

Beso á usted la mano. ¡Cielos!

 

 

ESCENA XIV

 

 

ABELARDO

 

Recoge la caja rotulada del último término, baja al proscenio y recitacon entonación sentimental al son de las Habas verdes, que tocará de  una manera conveniente la orquesta.

 

Vive el poeta llorando desdichas sin cuento,

su triste lamento no arranca de pena el más leve rumor,

que el llanto que vierte al mundo divierte,

y tanta es su gloria cuanto es su cruento dolor.

 

Ay, pobre poeta! Cuan negro destino los cielos te han dado!

Infausta existencia, llorar y sufrir!

Oh noche serena! tus sombras más densas imploro;

Que no me sorprenda en camisa la Guardia civil!

 

 

ESCENA FINAL

 

 

ABELRADO, AMPARO y FILEMON

 

AMPARO y FILEMON

 

Abelardo!

 

ABELRADO

 

Salud, hermanos mios!

 

AMPARO

 

A dónde vas?

 

ABELRADO

 

Al templo de Minerva

á ver si tiene ropa que prestarme

á cambio de sonetos y cuartetas.

 

FILEMON

 

A mala parte vas; ni una levita,

ni un pantalon , ni un frac, ni unas chinelas-

tiene la desdichada en su ropero

para sacar de apuros á un poeta.

 

ABELRADO

 

Pues hombre, yo les veo hasta elegantes

que bajan por la calle de Carretas.

 

FILEMON

 

Esos son funcionarios; no confundas

con esos señoritos de jalea

que ampara desde há poco el presupuesto,

con grande detrimento de las letras,

al gremio soñador de calzón roto,

de ingenio claro, de camisa negra,

ojeroso, afilado y macilento,

de fosca barba y singular melena.

 

ABELRADO

 

Qué equipaje es el vuestro?

 

FILEMON

 

Poca cosa:

mira á ver si con él te las arreglas.

 

(Le dá el lio que trae desde su primera salida, el cual contiene una falda sumamente corta bordada eon lentejuelas, un sombrero caíanos y unas botas estezadas, cuyos efectos se pone Abelardo)

 

AMPARO

 

Explícanos al menos . . .

 

ABELRADO

 

Muy sencillo:

por partir con vosotros la existencia

me declaré por fin independiente

y he rifado de nuevo con la vieja.

Qué tal estoy? (Concluyéndose de vestir)

 

FILEMON

 

Muy bien; menos vestidos

venimos á este mundo de miserias.

 

AMPARO

 

Luego eres de los nuestros?

 

ABELRADO

 

Para siempre!

Vamos á dar una velada á Dueñas,

que yo improvisaré por el camino

una oda gigante á las estrellas.

 

AMPARO

 

Pues bien, hermanos mios, á la gloria;

que la gloria y el hambre nos esperan!

 

ABELRADO

 

Bohemios: á luchar hasta la muerte,

y sea la amistad nuestra bandera!

 

MÚSICA

 

(La de las coplas de la escena IV)

 

"AL PÚBLICO"

 

AMPARO

 

Es costumbre muy antigua

el pedir por conclusion,

que bata el público palmas

si le agrada la funcion.

Esta indirecta es para tí;

venga el aplauso y á vivir!

yo partiré con estos dos

sin olvidarme del autor.

 

LOS TRES

 

Esta indirecta, etc.

 

 

 

TELÓN



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