BOHEMIOS

 

Zarzuela en un acto y tres cuadros

 

 

Libreto de Guillermo Perrin y Miguel de Palacios

Musica de Amadeo Vives

 

Estrenada el 24 de Marzo de 1904 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid



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Bohemios Cover

 

 

ARGUMENTO

 

 

Roberto Randel es un joven compositor, uno de los tantos artistas que en la época immortalizada por el famoso romance de Murger — el Paris de poco antes de mediados del siglo XIX — poblaban literalmente las callejas del Barrio Latino. Está trabajando. con mas ilusión que esperanza, en una ópera, "Luzbel," cuyo libro es de otro joven bohemio amigo suyo, Victor Ducal, cuyo cotidiano sustento se halla casi tan racionado como el del músico. Roberto vive y trabaja en un sotabanco en cuya vecindad reside también una bella muchacha, Cossette. Es la hija de un ex cantante de ópera que habiendo perdido la voz, finca ahora su ambición en lograr para Cossette — dotada asimismo de admirables medios vocales — el lugar de prominencia que él no pudo conservar antaño en el mundo de la lírica. No es indispensable subrayar que también Cossette y Marcelo -— su padre — viven en la mayor estrechez, a la espera del contrato que habrá de poner fin a sus consabidas cuitas. Aunque acaso falte agregar para mejor comprensión de cuanto va a oirse en el curso de la primera secuencia musical de esta deliciosa obra, que la joven — a quien Roberto jamás vio todavia — admira en secreto al joven compositor, y con la complaciente complicidad de Pelagia, la portera, visita furtivamente — y con bastante frecuencia — el destartalado estudio de aquél, hurga en sus papeles de música y aprende sus canciones . . . para tonnento del compositor, a quien aquella voz, aunque dulce y armoniosamente emitida, impide concentrar la atención de su trabajo del momento.

 

 

1 — PRELUDIO, ESCENA Y CANCIÓN DE COSSETTE

 

 

ROBERTO                         (Tocando y cantando)

 

Mudos testigos

de mis amores

son estas flores

de tu jardin.

(Cesa de tocar)

¡Esto es!. . . ¡Por fin!

Mejor la frase

resulta asi.

Tiene la idea

más expresión.

Y ahora la tiple

dice al tenor. . .

(Tocando y cantando)

Amor es gloria,

amor es vida,

el cielo envidie

nuestra pasión.

Todo en la tierra

respira amores,

cantemos juntos

himnos de amor.

(Cesa de tocar)

¡Amor! ¡Amor!

Bien va. . .

ya está. . .

Y esto se enlaza

con el final.

(Tocando y cantando otra vez)

Y el bosque amores canta

y amores canta el rio,

y tierra y cielo entonan

la estrofa del amor.

(Se queda pensativo sobre el clave)

 

VÍCTOR                            (Subiendo por la escalera del descansillo)

Maldita escalera.

¡Caramba! iQue horror!

¿Estará Roberto?

(Llamando)

 

ROBERTO      Más dulce de amor.

(Tocando y cantando)

¡Amor! ¡Amor!

Y el bosque amores canta. . .

 

VÍCTOR                            (Escuchando desde la puerta)

Lo encuentro trabajando. . . 

 

ROBERTO      Y amores canta el río. . .

 

VÍCTOR         No hay duda, es en lo mio.

 

ROBERTO                         (Dentro del cuarto)

 

VÍCTOR                            (Desde la escalera)

(Los dos a la vez)

Y tierra y cielo entonan

la estrofa del amor.

(Victor, golpeando fuertemente con el aldabón)

 

ROBERTO      ¿Qué es eso? ¿Quién llama?

(Levantándose)

 

VÍCTOR         Roberto, soy yo.

 

ROBERTO      Es Víctor. . . Espera. . .

(Abre la puerta y entra y la cierra)

 

VÍCTOR         ¡Salud, gran Berlioz!

 

ROBERTO      Trabajaba en nuestra obra.

 

VÍCTOR         Desde fuera te escuché.

 

ROBERTO      Corrigiendo estaba el dúo.

 

VÍCTOR         Pues prosigue. . . 

 

ROBERTO      Vas a ver.

(Se sienta frente al clave, y cuando va a tocar

se oye la voz de Cossette. . . )

 

COSSETTE     La mariposa

de rosa en rosa,

de lirio en lirio

volaudo ya.

 

VÍCTOR         ¡Que voz tan linda!

 

COSSETTE                        (Siempre desde su aposento)

Traralará. . . Traralará.

La mariposa

de rosa en rosa

volando va.

 

ROBERTO      iAy, qué vecina,

siempre lo mismo,

todos los dias

cantando está!

No toco ya.

 

VÍCTOR         Pero, ¿por que?

 

ROBERTO      Porque me aburre

con sus canciones

esa mujer.

 

VÍCTOR         No esas tonto,

deja que cante,

venga ese dúo,

vamos a ver.

 

ROBERTO                         (Se sienta, toca y canta, superponiendo

su voz a la de la vecina)

Dulce esperanza

de mis amores,

son estas flores

de tu jardin.

 

COSSETTE     La mariposa

de mis amores

liba en las flores

de tu jardin.

Traralará. . . Traralarí.

 

ROBERTO                         (Dando un puñetazo en el clave)

No paso de aqui.

 

La situación económica de ambos colaboradores — poeta y músico de la ópera "Luzbel" -— es en este punto desesperada. Y el problema más apremiante, la cena de esa noche. Luego de descartar una vieja pistola, piensan por un momento — inspiración de Víctor -— en pignorar un gastado "carric," vetusta propiedad de Roberto, a quien la propia experiencia induce a dejar tambien de lado como inútil empeño, en el más cabal sentido de la palabra.

 

 

2 — RACCONTO DE COSSETTE

 

 

COSSETTE     La niña de ojos azules,

de ojos azules y bellos,

la de los rubios cabellos

qué bella está.

(Saliendo y cerrando la puerta)

cuando recoge su falda

soñando con sus amores

las flores de mil colores

que el campo da.

(Al avanzar hacia la escalera ve la puerta

del cuarto de Roberto abierta)

Su puerta abierta. . .

Salió tal vez. . .

(Asomándose)

¡Pelagia!

 

PELAGIA                           (Viéndola)

¡Adentro!

que no está él.

¿Por que señorita,

por que ese temor?

 

COSSETTE     No quiero que sepa

que aqui vengo yo.

Porque aunque Cossette

venga siempre aquí,

viene nada más

porque ella es así.

Una chiquilla

buena y sencilla

que se desvive

por hacer bien.

Pero no quiere

que piense nadie

que aquí otra cosa

busca Cossette.

 

PELAGIA        El picaro mundo

es murmurador.

mas siempre perdona

mediando el amor.

 

COSSETTE     ¡Amor! . . . ¡Amor! . . .

Si es amor el sentir

por un hombre latir

con fuerza el corazón;

si es amor suspirar,

y sufrir y abrigar

una dulce ilusión,

entonces sí,

yo siento amor,

mas no me digas,

por favor,

por que Cossette

no puede amar

sino la gloria

nada más.

Brillar en la escena

mi amor sólo es,

y después de alcanzar mi noble anhelo,

¡pensar! . . . ¡pensar en él!

 

Apenas han terminado de poner en orden y calentar un poco el ambiente, alimentando la estufa con leña traída de la habitación de Cossette, hace su aparición un singular personaje, Papá Girard, presunto protector de artistas cuya omnipotencia estará muy lejos de quedar probada a medida que el desenvolvimiento de la acción ponga en evidencia que es un perfecto desconocido para todos los personajes que pretende manejar a su antojo. A requerimiento de Cossette, trae empero una invitación destinada a Roberto, a fin de que éste pueda asistir a la velada en la Opera Cómica. Se la dejan en lugar muy visible, destacándose sobre los papeles pautados que reposan sobre la tapa del clave.

 

Dos "grisetas," Juana y Cecilia, vienen luego en busca de Roberto, para invitarle a cenar con ellas en casa de Mimí. El joven, que entre tanto ha descubierto la invitación, irá pues con ellas, pensando recurrir luego a Rodolfo, otro amigo suyo, de quien está seguro de obtener en préstamo ropa adecuada para asistir a la soirée musical en la Opera Cómica. Víctor ha tenido menos suerte, y en tanto que la bulliciosa pandilla de jóvenes bohemios de uno y otro sexo se aprestan a entrar en una sala de fiestas de las proximidades — "El Laurel" — y Cossette se dirige a "La Bola de Oro," conforme convino antes con su padre, a aquél no le cabe sino lamentar su triste sino en noche tan destemplada y sin perspectivas de cena.

 

 

3 — ESCENA Y CORO DE BOHEMIOS

 

 

MUJERES       ¡Qué modo de nevar!

 

HOMBRES      ¡La noche está cruel!

 

TODOS                   ¡Al baile del "Laurel"

vamos a entrar.

 

MUJERES       El baile da calor.

 

HOMBRES      En él lo quiero hallar.

 

TODOS                   ¡En brazos del amor

corramos a bailar!

(Vanse)

 

VÍCTOR                            (Saliendo del restaurante "La Bola de Oro")

La noche misteriosa

envuelta en nieve está. . .

¡París está tranquilo. . .

(Pausa)

Y Víctor sin cenar.

Al pícaro fondista

no pude convencer;

nevando y en ayunas

no sé qué vaya hacer.


COSSETTE                        (Aproximándose a la puerta de "La Bola de Oro"

con su paraguas abierto)

Aquélla es la casa. . .

Antes de subir

voy a ver si ya mi padre

esperándome está aquí.

(Mirando por la puerta del restaurante)

 

VÍCTOR         ¡Demonio!. . .¡Una joven!. . .

¿Qué cara tendrá?

El tipo me gusta.

 

COSSETTE     Pues no. no está.

(Se dirige hacia la casa)

 

VÍCTOR         ¡Es bonita!. . . ¡Muy bonita!

(Acercándose)

¡Señorita! ¡Señorita!. . .

dos palabras, por favor. . .

No contesta. . . Yo la sigo. . .

Ni siquiera me miró.

(Cossette entra en el portalón)

Está visto que esta noche

no consigo nada yo.

 

BOHEMIOS    Cerramos los bohemios

de ardiente corazón,

corramos a la fiesta

sagrada del amor.

 

VÍCTOR         Se acercan mis amigos,

no quiero que me vean,

porque esta noche Víctor

no está de humor de fiesta.

(Se oculta)


BOHEMIOS    Corramos los bohemios

de ardiente corazón,

corramos a la fiesta

sagrada del amor.

En la luz del sol que enciende

los colores en la flor,

tembloroso y palpitante

está el beso del amor.

Libre el pájaro en la selva,

libertad cantando va,

y al correr al mar el río

va cantando libertad.

Así en lo profundo

del alma bohemia,

se enciende entre besos

la loca pasión,

y siempre dichoso

la vida dichoso

y libres cantamos

las glorias de amor.

En pos de la alegría

corramos sin cesar,

llevando en nuestras almas

amor y libertad.

(Vanse)


JUANA Y

CECILIA        En pos de la alegría

corramos sin cesar,

la vida acaba pronto.

¿qué importa lo demás?

 

VÍCTOR                            (Saliendo:)

Dos grisetas muy guapas,

voy a ver si pesco aquí.

¿Dónde va por esas calles

lo mas lindo de París?

 

ELLAS           ¡Ja. ja, ja, ja!

¡Que bueno está!

A cuerpo y sin paraguas

nos brinda con su amor.

¡Qué buen humor que gasta!

¡Jesús, qué buen humor!

 

VÍCTOR         Dé posada al peregrino

vuestro tierno corazón.

 

LAS DOS       No hay posada,

está cerrada,

ya no queda habitación.

 

BOHEMIOS                       (Al mismo tiempo, dentro y lejanos)

Corramos los bohemios

de ardiente corazón,

corramos a la fiesta

sagrada del amor.

 

El fracaso de Víctor es total. . . ¡Ni siquiera ha podido inducir a esas dos lindas "grisetas," todavía "vacantes," a acompañarle al baile! Ignora, por cierto. que ambas se entienden muy bien, en cambio, con su amigo Roberto, a quien acaban de dejar con Mimí. Ellas le reconocen enseguida al presentarse el poeta con su nombre y apellido, y sólo entonces se disponen a tomar en serio el ofrecimiento.


Pero mientras Víctor va en busca de los tres billetes, que descuenta obtener gracias a su amistad con el empresario del salón, ellas aceptan mientras tanto la invitación de Papá Girard para tomar un ponche en su compañía, en el interior de "La Bola de Oro," dejando luego plantado al pobre poeta. No es pequeña la decepción de éste. Hasta que impulsado por el hambre y recordando lo que acaba de saber de labios de las "grisetas," emprende la marcha rumbo al alojamiento de Mimí, donde descuenta que habrán quedado por lo menos las sobras del reciente festín.

 

Roberto reaparece en la plazoleta, elegantemente vestido con un traje de elegante corte y vistosa capa. . . préstamos ambos tomados al guardarropa del ausente Rodolfo. A su vez, Cossette, a quien una bondadosa y oportuna protectora procuró asimismo adecuado atuendo, le descubre desde lejos y se detiene en el portal, procurando no ser vista. Desde allí presencia en cambio como Juana y Cecilia, al salir del restaurante, y creyendo encontrar todavía aguardándolas al infortunado poeta, tropiezan impensadamente con un elegantísimo Roberto. Este, galante por temperamento, se muestra por demás apasionado con las jóvenes, hasta que — no pudiendo ya soportado -— Cossette interrumpe la conversación llamando por su nombre al compositor.

 

 

4 — CUARTETO Y DÚO

 

 

ROBERTO      ¡Qué alegre es el cielo!

¡Qué hermoso es el mundo!

¡Qué bella es la vida

después de cenar!

iQue arcanos encierran,

qué dulces misterios,

el pavo con trufas

y el rico Champagne!

Yo no lo sé,

pero para mí,

correr siento una dulce alegría

que nunca sentí.


COSSETTE                        (Por el portalón y con elegante atuendo)

Otra parezco

con este traje.

¿Ay. . . el dinero. . .

¡Ay! cuánto vale.

 

ROBERTO      ¡La vida es un encanto,

si siempre fuera así!

 

COSSETTE                        (Viendo a Roberto al disponerse a avanzar)

¿Qué miro? ¡Roberto!

¿A quién espera aquí?

(Retrocede y queda en el quicio del portalón)

(Juana y Cecilia salen del restauraute)

 

JUANA          De seguro que el poeta

se ha cansando de esperar.

 

CECILIA        ¡No mujer, que allí le tienes!

 

JUANA          Si es Roberto.

 

ROBERTO      ¿Dónde vais?

 

LAS DOS       ¡Chico, chico, que elegancia!

Deja, deja que te mire,

y no extrañes que suspire

viendo a mozo tan galán.

Porque estás interesante,

porque no hay quien te resista,

y de fijo una conquista

esta noche lograrás.

 

ROBERTO      No os burléis de esa manera

del galán conquistador,

que esta noche, si conquisto,

no es una. sino a dos.

(Abrazando a las dos)

 

COSSETTE     ¡Las abraza! Y ellas ríen.

Y él las mira con amor. . .

(Avanzando)

¡Ah!. . . . Yo corro. . .

(Retrocediendo)

¡No, no puedo!

¡Si él no sabe mi pasión!

 

ROBERTO      En vuestros ojos

buscan los míos

el fuego ardiente

de una ilusión.

 

LAS DOS       Que es en la calle

donde nos hablas;

ten un poquito

de precaución.

 

ROBERTO      En vuestros labios

beber yo quiero

dulces placeres

que da el amor.

 

LAS DOS       Calla, Roberto,

que al aire libre

se apaga el fuego

de la pasión.

¡Jesús, qué fuego,

qué atrocidad!

 

ROBERTO                         (Volviendo a abrazarlas)

¡Os amo! ¡Os amo!

 

COSSETTE     ¡No puedo más!

(Adelantándose)

¡Roberto!

 

ROBERTO      ¿Quién me llama?

 

COSSETTE                        (Arrepentida de lo que ha hecho)

¡Dios mío!

 

ROBERTO      ¡Una mujer!

 

COSSETTE                        (Para sí)

¡Oh, Cossette! ¿Qué hiciste, loca?

 

ROBERTO                         (Con dulzura y adelantándose a Cossette)

Niña hermosa, ¿qué queréis?

No bajéis al suelo vuestros lindos ojos,

no vuestras mejillas encienda el rubor,

¿por qué temerosa queréis alejaros

después de llamarme? . . . Roberto soy yo.

 

CECILIA                           (A Juana)

Aquí sobramos.

 

JUANA          Ya lo estoy viendo.

 

CECILIA        Será su amante.

 

JUANA          Pues claro está.

Cuando le llama

no cabe duda.

 

LAS DOS       Adiós, Roberto.

(Haciendo una reverencia a Cossette, y con risa irónica)

Con Dios quedad.

(Vanse riendo)

 

ROBERTO      ¿Por qué vuestros labios permanecen mudos?

No acierto a explicarme vuestra timidez.

 

COSSETTE     ¡Dejadme, os lo ruego, dejadme!

 

ROBERTO      ¡Imposible!

Quién sois, bella niña, yo quiero saber.

Conocéis mi nombre,

yo jamás os vi. . .

Pero ahora os veo

tan bella y gentil. . .

no puedo, no, dejaros,

al menos sin saber

qué nombre puedo daros

si acaso os vuelvo a ver.

 

COSSETTE     ¡Dejadme, no. no puedo!

¡Mi nombre!. . . ¿Para qué?

 

ROBERTO                         (Acercándose más)

Pues tendré que llamaros. . . ¡Amor mío!

si os encuentro otra vez.

 

COSSETTE     Tan pronto por tal nombre

no os he de responder. . .

Cuando volváis a verme

llamadme Cossette.

 

ROBERTO      ¡Cossette!

 

COSSETTE     Cossette.

Dejadme, dejadme partir,

dejadme, Roberto, marchar;

esas frases ardientes de amor

no he de escuchar.

 

ROBERTO      Por siempre rendido quedé,

por siempre ya vuestro soy yo,

y esclavo dichoso seré

de vuestro amor.

 

COSSETTE     ¡Oh!, callad, por favor;

nada os puedo decir.

 

ROBERTO      Yo vuestra ausencia

no puedo sufrir.

 

COSSETTE     (¡Oh, qué imprudente,

por qué le llame!)

 

ROBERTO      Nunca otro rostro

más bello miré.

 

COSSETTE     ¡Qué dichosa seré

si consigo su amor.

 

ROBERTO      El amada será

mi ventura mayor.

 

COSSETTE     ¡Caballero!

 

ROBERTO      Os adoro.

 

COSSETTE     Sed prudente.

 

LOS DOS       ¡Por piedad! ¡Por Dios!

 

Al finalizar el dialogo, aunque subsiste el misterio acerca de la verdadera personalidad de Cossette, ésta se marcha con la enigmática promesa de volverle a ver esa misma noche.

 

Al pobre Víctor, entre tanto, le sigue persiguiendo la mala fortuna. Nada de sobras, para él, en casa de Mimí. En su desesperación, y con el auxilio de la pistola descargada que lleva consigo desde la escena inicial como "bien mueble y empeñable," decide fingir un suicidio tan pronto corno aparezca el primer viandante "con posibles" quien, al intervenir, y enterarse de su desesperación. proveerá siquiera para la comida de noche tan aciaga.

 

Pero varias tentativas resultan igualmente infructuosas. Como prueba de que la humanidad no quiere preocuparse por el dolor ajeno, lo que hacen los transeúntes puestos a prueba es alejarse con al paso más rápido posible del lugar en que se va a consumar el inminente suicidio. Hasta que el bondadoso Girard aparece a la puerta de "La Bola de Oro" y alarmado por la actitud del joven, le sujeta con enérgico ademán, impidiendo lo que toma por una -— de consumarse -— jrreparable acción. Y al saber de sus labios que Víctor es un poeta dramático incompreudido, se brinda a llevarle con él esa misma noche a la Opera Cómica, donde no duda que se le presentará la oportunidad que hasta ahora estuvo buscando en vano. ¡Habrá allí tantas "eminencias" del teatro y de la música! Y todos, absolutamente todos, íntimos amigos suyos. . .

 

5 — INTERMEDIO

 

 

A la velada en el Salón de Artistas de la Opera Cómica acuden, pues, Víctor y Girard, conforme lo hacen también Roberto, Cossette y Marcelo. Allí están, asimismo, además del mencionado Rossand, eminencias del calibre de Auber — entre los músicos — y de Scribe — entre los poetas dramáticos.

 

Luego de una sucesión de cómicas peripecias a lo largo de las cuales Papá Girard se empeña — con la mejor intención del mundo, eso sí -— en separar a Víctor de Roberto y a Roberto de Víctor, basándose en la premisa de que el respectivo colaborador, cuya identidad ignora, es apenas un músico novato y un poeta sin experiencia. Cossette es invitada por fin a ofrecer su espera audición, al disponerse a ello, y con el imaginable asombro por parte del joven que, aturdido, cree estar soñando, invita a Roberto a acompañarla en el dúo de su ópera "Luzbel," que es -— aunque el no se explique cómo -— la pagina escogida por ella para dar la medida de su arte a tan selecto auditorio.

 

 

6 — CONCERTANTE Y DÚO FINAL


GIRARD        Ven, linda Cossette,

ya por fin llegó

la noche anhelada

que tu alma soñó.

 

HOMBRES      La artista es gentil,

oiremos su voz.

 

MUJERES       Su aspecto demuestra

modestia y candor.

 

VÍCTOR         ¿Quién es? Habla pronto.

 

ROBERTO      Pues es mi vecina.

¿Verdad que es muy bella?

 

VÍCTOR         ¡Qué bella, divina!

 

MARCELO                         (A Cossette)

Por Dios, no te cortes,

ten serenidad,

que tu mismo padre

te va a acompañar.

 

GIRARD         Artistas eminentes,

del Arte gloria y prez,

aquí una nueva artista

muy pronto juzgaréis.

Prestadla noblemente

benévola atención;

que yo os la recomiendo

y la protejo yo.

 

UN GRUPO     ¿Quién es este?

 

OTRO           No lo sabemos.

 

OTRO           ¿Quién conoce a este señor?

 

OTRO           En la vida le hemos visto.

 

UNOS           Yo, jamás.

 

OTROS         Ni yo.

 

OTROS         Ni yo.

      

ROBERTO      Todo el mundo se pregunta

que quién es este señor.

 

VÍCTOR         Ni su madre le conoce,

aunque fue quién le alumbró.

 

MARCELLO    ¿Estás dispuesta?

Vamos allá.

(Sentándose al clave)

del repertorio

tú elegirás.


COSSETTE     Con vuestra venia. . .

(Adelantándose)

¡Roberto!

 

ROBERTO      ¿Qué?

 

COSSETTE     Si gustáis acompañarme

tal favor os deberé.

 

ROBERTO      Muy gustoso, señorita,

(Aparte)

¡Oh! ¿Qué es esto?

 

MARCELLO                        (Levantándose y dirigiéndose a Roberto)

Ven acá.

Porque yo de emocionado,

no podria ni tocar.

 

ROBERTO                          (Sentándose)

¿Qué acompaño?

 

COSSETTE     Pues el dúo

de vuestra ópera Luzbel.

 

ROBERTO      ¿Qué decís?

 

COSSETTE     Acompañadme,

yo os lo ruego. . . ¡Obedeced!

 

 

DÚO

 

 

COSSETTE     Por fin llegaste,

dulce amor mío,

tu triste ausencia

qué larga fue.

Entre las flores

que me rodean,

sólo pensaba

volverte a ver.

 

ROBERTO      Mudos testigos

de mis amores,

son estas flores

de tu jardín.

Ellas miraron

mi despedida,

ellas hoy miran

que vuelvo a ti.

 

COSSETTE     Vuelves. y al volver, mi dueño,

por ti se alegran mis flores,

y juzgo el mundo pequeño

para encerrar tus amores.

Vuelves y al volver amante,

corno el ave vuelve al nido,

encuentras mi amor constante

y firme cual siempre ha sido.

 

ROBERTO                          (Levantándose y dirigiéndose a Cossette)

Dulce esperanza,

mi bien querido.

 

COSSETTE                        (Con dulzura)

Amame siempre.

 

ROBERTO      Jamás te olvido.

(Marcelo se sienta al clave)

 

CORO                                (Sotto voce)

¡Qué hermoso dúo!

¡Cuánta expresión

dan a las frases

tiple y autor!

 

COSSETTE     Amor es gloria.

amor es vida.

el cielo envidie

nuestra pasión,

todo en la tierra

respira amores,

cantemos juntos

himnos de amor.

 

ROBERTO      ¡Amor!

 

COSSETTE     ¡Amor!

(Los dos)

De amor, que amor es todo,

nacieron en el mundo

las almas y las flores,

de besos al calor.

Y el bosque amores canta,

y amores canta el río.

y tierra y cielo entonan

la estrofa del amor.

 

El triunfo se produce al fin por partida doble. Tiple, si contamos que también tendrá parte en él, además de la flamante tiple de la Opera Cómica, Cossette Lissan, y el nuevo compositor Roberto Randel, un nuevo y gallardo poeta: Víctor Ducal. Cossette lo subraya tomándole de la mano e invitándole a compartir con ellos el general aplauso.

 

Mientras, Papá Girard, seguro como siempre de la irresistible influencia de sus omnipotentes relaciones, se ofrece para completar la obra de colectiva consagración apenas iniciada. Es más: si se empeña, hasta descuenta que habrá que casar a Roberto con su hasta aquí desconocida protectora. Lo que hace exclamar al escéptico Víctor: "Nada, nada. . . ¡Hasta cura!"

 

 

FIN






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Updated: 10/4/2014